Pese a comenzar su trayecto
cinematográfico en los 90, el director David O. Russell fue popularmente
reconocido a raíz de la película El lado
bueno de las cosas (2012), que le valió el Oscar a Jennifer Lawrence. Más
tarde vino La gran estafa americana (2013)
y ahora sus intérpretes fetiche – Lawrence y Bradley Cooper – repiten en este
drama que sabe a biopic previsible.
QUÉ CUENTA: Joy mantiene como puede a su particular familia. Su madre es una adicta a las telenovelas que no sale de su cama, odia a su hermanastra, su padre (Robert De Niro) ha comenzado una relación con la viuda de un magnate italiano, y por si fuese poco, su ex marido vive en el sótano de su misma casa. Pero Joy tiene un plan para alejarse de su hogar.
Una vez más Russell defiende una
historia con posibilidades pero la convierte en algo anodino pese a los cambios
constantes de ritmo narrativo. Intenta trasladar a pantalla todo un calvario
familiar, comparándolo, con tintes anecdóticos, a las “perfectas” familias de
las telenovelas que se apuñalan por la espalda. Sin embargo el humor pierde su
camino hacia el espectador por los personajes que le acompañan, faltos de
interés y carácter.
Si alguien deslumbra entre el
elenco es, cómo no, De Niro siendo el gran “cabrón” que aprendió a ser en Los padres de ella (J. Roach, 2000) y
derivados. Lawrence perfecciona su técnica en un papel que parece envejecer
antes que ella, y Cooper en esta ocasión decepciona con su efímero y tardío rol
de comercial televisivo, aunque deja alguna imagen para el recuerdo. Breve pero
intenso. Sin historias de amor metidas con calzador.
Qué suerte la de Russel contar con
actores de la talla de De Niro, Lawrence o incluso Christian Bale, y qué manera
de buscar una narración que intenta estimular al espectador fracasando la mayor
de las veces al caer en la aburrida dramaturgia. La historia de Joy inspira, pero no apasiona, y deja
entrever en el guión la falta de subtramas que doten de riqueza la convivencia
doméstica. Aprobado, pero por los pelos. Joy
es música pop: tan fácil de consumir como de olvidar.
Te gustará si…
-
Te gusta el estilo personal de Russell: escenas
cargadas de tensión aunque muy de vez en cuando.
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Eres un incondicional de Robert De Niro.
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Crees en el imparable potencial de Jennifer
Lawrence.

